Al tratar sobre los signos de puntuación recordé esta sabrosa historia:
El escritor francés Victor Hugo (1802-1885) protagonizó una muy conocida e ingeniosa anécdota en 1862. Se hallaba de viaje e, impaciente, no podía esperar a su regreso para conocer la marcha de la venta de su obra Los miserables.
Por ello envió una carta a sus editores, Hurst et Blackett, con el texto: “?”
Días más tarde recibió la expresiva y sucinta respuesta: “!”
Se dice que esta es la correspondencia más breve de toda la historia.